Respecto a las actividades económicas, hay que decir que, aunque la industria no esté implantada en el Valle, es importante el número de personas que trabajan en el sector industrial o en el sector servicios, en muchos casos compartiendo este empleo con su dedicación a la agricultura y/o ganadería. Estas personas se desplazan diariamente hacia sus puestos de trabajo, sobre todo a Pamplona. Pero son la agricultura y la ganadería las actividades económicas de más arraigo en el Valle. De ellas es la agricultura la más visible, puesto que es un elemento característico del paisaje.
Desde aproximadamente mediados del presente siglo hasta la actualidad ha habido un fuerte cambio, se ha pasado de un policultivo de subsistencia (leguminosas, hortalizas, vid, olivo, patatas, cereales, forrajes y tubérculos para el ganado...) a un monocultivo cerealista de secano con vistas a aumentar la productividad. El cereal alterna con forrajes y del policultivo sólo quedan las pequeñas huertas familiares.
En cuanto a la ganadería, tiene más arraigo en los pueblos del Norte del Valle, que poseen superficie dedicadaa pastos en Andía en regimen comunal. En ellos tiene importancia el ganado vacuno, que pasta libremente durante aproximadamente la mitad del año, mientras que en la otra mitad se encuentra en régimen de semiestabulación. El equino también pasta en la sierra y apenas entra en los establos. El ganado ovino es el que se encuentra más o menos presente por todo el Valle. Ello se debe a que la mayor parte de los concejos sacan a subasta las hierbas.
Para finalizar, dentro de las actividades económicas es preciso hacer mención al auge que empieza a tener el turismo rural, para el cual el Valle cuenta con un potencial ecológico variado, desde la Sierra de Andía al pantano de Alloz...